Lo que necesitas saber sobre la betaespera

La betaespera es como se llama de manera popular al periodo que transcurre desde que se realiza la inseminación artificial o la transferencia de embriones (fecundación in vitro), hasta la prueba de embarazo que analizará los niveles de la hormona hCG.

La hormona hCG (gonadotropina coriónica humana) es una glicoproteína que segregan las células trofoblásticas del embrión al implantarse en el útero materno. De esta manera, medir los niveles de la Beta-hCG resulta un indicativo fiable a la hora de evaluar si se ha producido el deseado embarazo.

betaespera

Para poder confirmar la viabilidad del proceso, los niveles de la hormona deben seguir un crecimiento exponencial hasta el final del primer trimestre, momento en el que los valores descenderán para mantenerse estables durante el resto de la gestación.

Diez días después de la inseminación o de la transferencia de embriones se analiza la beta en sangre. Suele ser un periodo difícil para los pacientes que están sometidos a mucha ansiedad, ya que resulta inevitable buscar una respuesta inmediata a si el tratamiento de fertilidad ha tenido éxito o no.

La Beta-hCG también se puede detectar en orina, aunque para obtener un resultado más fiable se recomienda que tu centro de fertilidad o un laboratorio cercano te realice el análisis. Los test de orina tardan más tiempo en en detectar los niveles de la hormona, por lo que si no se realiza en el momento adecuado, se puede obtener un falso negativo aunque sí se haya implantado el embrión.

El falso positivo es menos habitual, pero sucede en algunos casos. Por ejemplo, cuando se ha producido un embarazo ectópico, es decir, el embrión se ha implantado fuera del útero. En esta situación, la beta no crecerá de manera exponencial, aunque su confirmación debe ser mediante una ecografía. También podemos tener un falso positivo cuando se produce un embarazo anembrionario. En este caso, la beta sale positiva porque el embrión ha llegado a implantase, pero el saco gestacional está vacío. Los embarazos bioquímicos también ofrecen falsos positivos. Un bioquímico sucede cuando ha habido implantación pero el embrión ha detenido su crecimiento. Y en raras ocasiones, un quiste ovárico puede ofrecer falsos positivos.

Cuando al realizar el análisis comprobamos que los niveles son bajos, entre 5 -25 mUI/ml., se debe repetir la prueba transcurridas las 48 h. y analizar cómo está siendo el crecimiento de la hormona. Una beta positiva elevada al transferir dos embriones puede deberse a que ambos han implantado, pero para confirmarlo se debe realizar una ecografía.

Solo los pacientes que han pasado por la interminable betaespera saben lo difícil que es y la montaña rusa de emociones en la que están subidos. Por ello, en la clínica de fertilidad IVF Spain la atención al paciente es fundamental, siempre velando por que reciban una comunicación personalizada y ágil, que mitigue en la medida de lo posible la angustia durante ese largo periodo de espera.